Decoloración

La decoloración es un proceso químico mediante el que se aclara el color del vello, eliminando su pigmentación. Este tratamiento usa como base una combinación de dos productos: el agua oxigenada, en diferentes concentraciones, y un producto decolorante. Se trata de un método muy utilizado para aclarar el tono del pelo en donde el paciente no quiera aplicar ningún método de depilación. Es habitualmente empleado para brazos y piernas, así como para las zonas faciales.

El proceso de decoloración no elimina el tallo ni la raíz pilífera del vello, sino que hace que la parte externa del pelo sea menos visible, restando su pigmento natural, es decir, la melanina.

Cada vez es más corriente dejar a un lado la depilación y convivir con el aspecto natural del cuerpo, sin usar ceras ni cremas depilatorias. Esta es una opción que, en ocasiones, eligen personas con pieles sensibles o que reaccionan negativamente a algunos métodos depilatorios. No obstante, el vello corporal puede llegar a convertirse en un problema de autoestima. La decoloración es una opción intermedia ideal para disimular el pelo sin tener que llegar a eliminarlo por completo.

En otros casos, se opta por la decoloración cuando el paciente no quiere eliminar definitivamente su vello, sino únicamente que pase desapercibido. Este método es ideal, puesto que no afecta en absoluto al crecimiento del pelo y lo vuelve casi invisible.

¿Cómo se lleva a cabo?

Aunque la utilización del decolorante es una práctica segura en la que no se pone en ningún caso en riesgo la salud del paciente, se debe hacer en primer lugar una pequeña prueba aplicándolo sobre la piel, para asegurar que sus compuestos no producen picor o cualquier otro tipo de reacción. En ningún caso está aconsejado el uso de productos decolorante sobre una epidermis irritada, ya que puede producir quemaduras. Así mismo, nunca deben aplicarse en presencia de quemaduras, inflamación de la piel, enrojecimiento, hinchazón, picazón, verrugas, ronchas, granos, grietas, abrasiones o cortes.

Una vez realizado este test, la profesional que lleve a cabo el tratamiento procederá a extender el producto por la piel y a dejarlo en contacto durante unos 15 o 20 minutos, en función de la tasa de crecimiento del vello, de su color y del área tratada. Finalmente, se retirará y se aplicará una crema nutritiva para prevenir la irritación.

Tras varias sesiones, el vello se aclarará y comenzarán a notarse los efectos de la decoloración.

Recomendado a…

personas reacias a la depilación o que busquen aclarar el tono de su vello en determinadas zonas del cuerpo.

¿Cada cuánto tiempo debe realizarse?

La frecuencia dependerá de las necesidades de cada tipo de piel y de los gustos de cada paciente.

El tiempo de duración del proceso de decoloración del cabello dependerá en gran medida del tipo de vello a decolorar. En caso de que el pelo sea muy grueso y oscuro, el producto decolorante deberá aplicarse con mayor frecuencia para conseguir que su acción sea visible. Si por el contrario el vello es más fino y claro, será más sencillo poder aclararlo.

Otro factor importante es el fototipo de la piel: en caso de tener una piel clara, el vello es más difícil de disimular que si el paciente es de piel oscura, y resultará necesario aclararlo más habitualmente para lograr el efecto deseado.

Mitos sobre la decoloración

Es habitual leer y escuchar diversos mitos sobre la decoloración que son frecuentemente desmentidos por los expertos:

  • La decoloración no hace crecer el vello. La razón es evidente: el crecimiento del vello ocurre a nivel de la raíz, mientras que el decolorante se aplica en la parte externa del pelo, y no afecta en ningún caso ni actúa bajo la piel.
  • Los decolorantes no son cremas que aclaran el color de la piel. Estos productos únicamente actúan sobre el vello, aunque, en ocasiones, al quedar el pelo mucho más claro, se produzca la ilusión óptica de que también la piel ha cambiado de color.
  • No tiene un efecto permanente. Aunque el vello ya decolorado seguirá manteniendo un tono más claro, al no afectar el producto a la raíz del pelo, el que vaya creciendo lo hará con el color habitual.
  • No es un método agresivo con la piel. Siempre que la técnica sea realizada por una profesional y con las concentraciones adecuadas, la piel no tiene por qué sufrir ningún tipo de prejuicio.
  • No se te caerá el pelo por decolorarlo. Este es uno de los mitos más escuchados cuando hablamos de decoloración de nuestro cabello. En el caso del vello corporal, tampoco es cierto. La decoloración no es un método depilatorio, y por lo tanto, no nos desharemos del pelo, sino que únicamente notaremos como su color va disminuyendo hasta volverse casi transparente.
  • La decoloración no causa dolor. Muchos pacientes prefieren evitar esta técnica, así como algunos métodos depilatorios, bajo la falsa creencia de que provoca dolor, aunque en ningún caso es así. En ocasiones muy determinadas puede producir algún tipo de picor o reacción alérgica, en cuyo caso el tratamiento tendría que ser inmediatamente interrumpido.